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| No acabaríamos nunca de proclamar la
devoción filial de Santa Genoveva a María Santísima.
Sirvan de remate a estas consideraciones dos hechos que hablan por
sí solos. |
| Cuando veintidós años después
de su santa muerte, al exhumar los restos con motivo de la cercana
Beatificación, apareció rodeando el cuello de la Santa
un gran rosario, todos creyeron ver en él la corona de inmortalidad
que le concedía su peculiar devoción a María.
Era asombroso que permaneciera intacto aquel frágil hilo
blanco, con quince humildes bolitas, el Rosario de la Santa Esclavitud
que Genoveva había rezado diariamente durante toda su vida.
Se conserva hoy como preciada reliquia, junto al manto de la Virgen
del Pilar que cobijó la agonía de la Santa. |
| El 18 de diciembre de 1925, recién emitidos
sus Votos Religiosos justamente con sus 18 primeras compañeras,
formuló la Consagración del instituto a nuestra Señora
mediante un hermoso texto que todos los años repiten sus
hijas, renovando así la entrega total de la Obra a quien
es, desde el mismo comienzo, Madre y Señora, Protectora y
reina de la Sociedad Angélica. |
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¡En buenas manos han colocado su destino
las seguidoras de Santa Genoveva! Seguras están de no sucumbir,
a pesar de tantas y tan grandes dificultades como han rodeado
y rodean su admirable labor apostólica.
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