Salida de la Misericordia de Valencia, conducida por la Providencia del Señor a través de caminos insospechados, creció en Genoveva el deseo de fundar la “Vela Nocturna”, como homenaje de reparación al Señor Sacramentado, siendo de esta forma la primera mujer que iniciaba en España la rama femenina de la Adoración Nocturna.
Le guiaba entonces un santo sacerdote, el canónigo de la Metropolitana de Valencia Monseñor José Bárbaros, célebre director espiritual de almas en la ciudad del Turia. Concibieron ambos la idea de esta Asociación, confiándola al entonces Arzobispo de Valencia, Cardenal D. Sebastián Herrera de los Monearos. Acogió el Prelado con alegría la propuesta. Les dijo: “Cuando yo venía a Valencia para hacer mi entrad en la diócesis, tuve el pensamiento de fundar la Vela Nocturna”. Coincidían de esta manera el Canónigo, el Arzobispo y nuestra Santa.
Inmensa fue la alegría de Genoveva al obtener el permiso de aquella Asociación, que llevaba consigo la licencia de guardar en el propio domicilio la reserva eucarística.
De allí nació la Congregación de Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Santos Ángeles, fundada en 1911. La soledad del Sagrario llevaba a Genoveva a la soledad de tantas mujeres que buscaban cobijo y amor en las Residencias que ella y sus Angélicas habían de fundar en adelante.