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| Se transfiguraba en la Comunión; así
lo acreditan en su Proceso los testigos que tuvieron el privilegio
de administrarle el Pan Eucarístico. Buscaba en sus Casas
Religiosas el máximo decoro y belleza para todo lo relacionado
con el culto de la Eucaristía. No permitía ni la más
ligera irreverencia en el trato litúrgico. Se sumergía
en profunda adoración silenciosa ante el Sacramento. Experta
en el arte del bordado, confeccionaba ornamentos sagrados y enseñaba
a sus Hijas las Angélicas el arte de preparar todo lo relacionado
con el culto. |
| En sus escritos son innumerables las citas
que hacer referencia a la Santísima Eucaristía. Compuso
bellas oraciones para antes y después de comulgar. Pedía
que el centro de cada Residencia fuera el Sagrario. Aún viviendo
ella y las Angélicas en situaciones de gran pobreza, los
vasos sagrados, los ornamentos y todo lo relacionado con el culto
eucarístico eran siempre de la mejor calidad. |
| Esta es la verdadera herencia que Santa Genoveva
legó a las Angélicas y que éstas han conservado
con celo amoroso. Bien puede decirse que la Eucaristía, de
hecho, no es un tema entre los demás, sino que
es el corazón mismo de la vida espiritual de la Congregación
Religiosa y de cada una de sus Residencias. |
| Caminando a la luz del Misterio Eucarístico
y tras las huellas de Santa Genoveva, es fácil asegurar que
este Año de gracia Año de la Eucaristía
será verdaderamente fecundo para sus Hijas, sus señoras
y sus innumerables devotos. |