| El
23 de abril de este año 2002, en la presencia del Santo Padre Juan
Pablo II, fueron promulgados varios Decretos preparados por la Congregación
de las Causas de los santos. Eran diecinueve: cuatro de ellos sobre milagros
atribuidos a los Beatos José María Rubio Peralta, de la
Compañía de Jesús; Ursula Ledochowska, fundadora
de la Congregación de las Hermanas Ursulinas del Sagrado Corazón
de Jesús Agonizante; Genoveva Torres Morales, fundadora de las
Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Santos Ángeles;
y María Maravillas de Jesús Pidal y Chico de Guzmán,
carmelita descalza. Los otros Decretos se referían a diversos Siervos de Dios, cuyos martirios, milagros o virtudes heroicas se proponían en orden a su Beatificación. |
| Estaban presentes en la Sala Clementina de los Palacios Apostólicos del Vaticano los Cardenales José Saraiva Martins y Virgilio Noé. Leyeron los Decretos Monseñor Edwar Nowak, Secretario de la Congregación, el subsecretario Monseñor Miguel di Ruberto, y el Promotor de la Fe, Monseñor Sandro Corradini. |
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Participaron
el Relator General Padre Ambrosio Eszer, dominico, y el Relator Monseñor
José Luis Gutiérrez, además de otros oficiales de
la Congregación. Eran numerosos los Arzobispos y Obispos, Generales
de diversas Congregaciones Religiosas, Postuladores y algunas personalidades
invitadas al acto. En representación de las Angélicas se hallaban presentes el Postulador, Padre Antonio Sáez de Albéniz, trinitario; el Vicepostulador, Don Mariano Mainar Elpuente; la Madre General del Instituto, Madre Gabina Garrido Castroviejo y la Superiora de la Casa de Madrid y Vicepostuladora, Madre Vicenta Fernández Moral. A las 11 de la mañana hizo su entrada en la sala la blanca figura del Santo Padre, recibido con un prolongado aplauso por todos los presentes puestos en pie. El Papa, dado su precario estado de salud, iba conducido en la plataforma móvil que facilita su traslado de un lugar a otro. |
| El
acto se abrió con un discurso del Cardenal Monseñor José
Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. He aquí algunos fragmentos del mismo: *** |
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Beatísimo
Padre: |
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| Tras
estas palabras el Cardenal Saraiva se refirió a las cuatro curaciones
prodigiosas, atribuidas a la intercesión de otros tantos Beatos
tres españoles y una polaca y que han sido elevados
al honor de los altares por el actual Pontífice en el curso de
los últimos años. Los españoles son: el Beato José María Rubio Peralta (muerto en 1929), jesuita español definido como «el apóstol de Madrid»; la Beata María Maravillas de Jesús Pidal y Chico de Guzmán (muerta en 1974), carmelita descalza, también madrileña; y nuestra Beata Genoveva Torres Morales. De ella dijo el Cardenal: *** |
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«La
Beata Genoveva Torres Morales (muerta en 1956), nació en la pobreza
y vivió en el sacrificio. Quedó huérfana en tierna
edad, y por un tumor le fue amputada una pierna cuando todavía
era jovencita. Superó muchas dificultades hasta llegar a fundar
la Congregación de las Hermanas del Sagrado Corazón de
Jesús y de los Santos Ángeles, que se dedican a la asistencia
de personas en soledad. El milagro tuvo lugar en 1994, en España,
patria de la Beata.» |
| Luego
el Sr. Cardenal hizo una breve semblanza de aquellos Siervos de Dios que,
con las promulgaciones del Decreto sobre el Milagro completan el camino
para su Beatificación. La que se relaciona con España es
Madre María Dolores Rodríguez Sopeña y Ortega (muerta
en 1918), fundadora de las Damas Catequistas. Y en cuanto a la aprobación
de las Virtudes Heroicas, la Madre Matilde Téllez Robles (muerta
en 1902), fundadora de las Hijas de María Madre de la Iglesia,
y la Madre Esperanza de Jesús (muerta en 1983), en el siglo María
Josefa Alhama y Valera, fundadora de las Esclavas del Amor Misericordioso
y de los Hijos del Amor Misericordioso. Terminó su discurso el Cardenal Prefecto con las siguientes palabras: *** |
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«Beatísimo
Padre: |
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| Tras
la lectura de los Decretos, Juan Pablo II fue recibiendo el saludo personal
de todos y cada uno de los allí presentes. Todos salimos confortados en el gozo de que Dios mismo «verdadero Juez de toda santidad», es quien ha obrado maravillas a favor de nuestra Beata Genoveva. El Vicario de Cristo, con el presente acto, ha hecho posible que el nombre de esta mujer admirable pueda ser inscrito, en fecha no muy lejana en el catálogo de los Santos de la Iglesia Universal. Esperamos que en un próximo Consistorio el Papa pueda señalar la fecha de su canonización. Inmediatamente en la Casa de las Angélicas de Roma se cantó un solemne Te Deum de acción de gracias, oficiado por el Vicepostulador, con la asistencia de toda la Comunidad. Lo mismo se hizo en todas las Casas de la Congregación. |


