En la ciudad de Madrid, ocurrió una curación asombrosa atribuida a la intercesión de la Madre Genoveva Torres Morales. Esta curación le sucedió a Antonio Díez Velasco, ingeniero de Armamento, de 32 años de edad, afectado de una úlcera gastroduodenal, con sospecha de estenosis pilórica.

En el mes de diciembre del año 1982, se intentó cohibir afanosamente una hemorragia interna que padecía, siendo necesario practicársele múltiples transfusiones de sangre. El 4 de enero de 1983, como estaba previsto, acudió al hospital para el tratamiento quirúrgico de su úlcera, pero al día siguiente le sobrevino fiebre, dolores musculares y una gran astenia. Como esta sintomatología se iba acentuando, se le practicaron análisis de sangre, cuyo resultado permitió diagnosticar enfermedad hepática producida por las transfusiones sanguíneas. Dado que su estado de salud empeoraba de forma rápida, realizado un control el día 10 de enero se apreció un sensible daño que complicó más su estado de salud.

En la mañana del día 12 de enero la hemorragia péctica se acentuó, y desde la tarde de este día se procuraba su curación y se intentaba cerrar la fuente de la hemorragia.

 
    Entre tanto, los familiares del enfermo, dándose cuenta de la gravedad, con gran confianza comenzaron a invocar en la oración a la Madre Genoveva, cuya reliquia había sido colocada bajo la almohada.

La intervención quirúrgica trató de resolver lo más apremiante, duró dos horas, y consistió en el cierre de la úlcera sangrante, la sección del nervio vago y piloroplastia. Simultáneamente se llevó a cabo una biopsia hepática cuyo resultado histológico fue: «enfermedad hepática aguda con una importante necrosis». La hemorragia continuó después de la operación quirúrgica. El fallecimiento de Antonio parecía inminente. Pero en la mañana del día 13 de enero, de improvisto e inexplicablemente, desapareció toda la sintomatología referida, recuperándose de la mala situación en que se encontraba.

La curación fue atribuida inmediatamente a la intercesión de la Sierva de Dios, que continuamente era solicitada.

 
    Durante los años 1990-1991 el arzobispo de Madrid ordenó un proceso canónico de esta curación, por cuya autoridad y mandato fue aprobada mediante decreto promulgado el 17 de febrero del año 1992. El Consejo de Médicos de la Congregación para las Causas de los Santos en sesión del día 21 de octubre del año 1993, dictó esta sentencia:

Diagnóstico: «Coma hepático, por enfermedad cerebral hipóxico-metabólica, en una persona con enfermedad hepática producida por las transfusiones que precisaba por su úlcera sangrante gastroduodenal con estenosis pilórica e importante disminución del volumen sanguíneo». Pronóstico: «gravísimo peligro para la vida». Terapia: «intervención quirúrgica apta y eficiente para la resolución de la hemorragia, pero no suficiente». Motivo de la curación: «En situación de coma y extrema gravedad, se le practicó una intervención quirúrgica en situación límite, viendo por nuestros conocimientos científicos actuales como inexplicable la rápida recuperación del nivel de conciencia y el restablecimiento de las funciones vitales. Esta recuperación fue rapidísima, y la curación perfecta y duradera».

 
    El 4 de febrero de 1994 tuvo lugar el Congreso Peculiar de Consultores Teólogos y el día 19 del siguiente mes de abril se celebró la Sesión Ordinaria de Cardenales y Obispos, actuando como Ponente de la Causa el Eminentísimo Sr. Cardenal Eduardo Martínez Somalo. En ambas reuniones, tanto de los Consultores como de los Cardenales y Obispos, se dio respuesta afirmativa a la cuestión planteada sobre si constaba el milagro realizado por Dios.

El que suscribe, Cardenal Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, informó de todo lo anterior al Sumo Pontífice Juan Pablo II y Su Santidad, acogiendo el parecer de la Congregación, ordenó que se preparase el decreto sobre la curación milagrosa.

 
    Hecho lo cual, convocados hoy el Infrascrito Cardenal Prefecto, el Ponente de la Causa, el Secretario de la Congregación y los demás que suelen ser convocados y, en su presencia, el Santo Padre declaró:

Consta el milagro realizado por Dios, por la intercesión de la Venerable Sierva de Dios Genoveva Torres Morales, Fundadora de la Congregación de las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Santos Ángeles, es decir, la curación repentina, completa y permanente de Don Antonio Díez Velasco de «coma hepático, de encefalopatía hipóxico-metabólica en sujeto afecto de hepatitis aguda postransfusional y de úlcera gastroduodenal sangrante con estenosis pilórica; shock hipovolémico».

Quiso Su Santidad que se publicase este Decreto y se incluyera en las actas de la Congregación de las Causas de los Santos.

Dado en Roma, el 2 de julio del año del Señor 1994.

ÁNGEL CARDENAL FELICI, PREFECTO

L+S

+EDWARD NOWAK, ARZ. TIT. DE LUNI, SECRETARIO