Los dos milagros, aprobados por el Papa, lo acreditan

Los dos milagros que podemos leer, de la Madre Genoveva, en esta web, aprobados oficialmente por el Papa, lo acreditan. Pero nadie crea que esos milagros son los únicos. Son innumerables los hechos inexplicables, sorprendentes, que con gran frecuencia se nos comunican. Y muchos otros, que jamás conoceremos, pero cuyo mejor índice está en las cartas, notas, donativos que sin expresar en concreto el favor recibido, constituyen la «fama signorum», la fama de milagros, que manifiestan los devotos y amigos de Madre Genoveva.

Podemos ahora preguntarnos qué es lo que Dios busca con estos milagros preferentemente: ¿provocar la fe de los hombres o ejercer su caridad con los hombres? Quizás la Madre Genoveva prefiera que, en vez de pedir un milagro, pidamos que Dios aumente nuestra escasa fe... Acordémonos de cuando Jesús se mostró resucitado a Tomás y le enseñó sus llagas: no fue la pura visión física de éstas lo que hizo postrarse al apóstol; ver y tocar no sirven de nada si la gracia no desciende y los ojos del corazón no colaboran. «Dichoso, Tomás, porque has visto. Pero más dichosos los que sin ver, han creído...»

Que la Madre Genoveva interceda por nosotros para realizar en cada uno el mayor milagro, el de nuestra santidad.