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| Las
religiosas de Jesús-María fueron fundadas en Lyón
(Francia) en 1818. Su Fundadora, Santa Claudina Thévenet (canonizada
por Juan Pablo II el 21 de marzo de 1993) señaló como fin
específico de su Obra la educación cristiana con la preferencia
por los jóvenes y entre ellos por los pobres. Pronto se extendieron sus Hijas en España y, entre las más insignes, destaca la que fue 5.ª Superiora Provincial, llamada Concepción Morell Isern y, en la vida religiosa, Madre María de San Ignacio. Nació en Barcelona en 1885 y murió en Roma en 1936. Mujer insigne, educadora modelo, gran consejera y directora de las almas que Dios puso bajo su gobierno y dirección, viajó incansablemente para extender el Instituto de Jesús-María. De esta gran religiosa se escribió en 1958 una extensa biografía, hoy agotada. Lleva por título: «Glosando un corazón.» Su autora, la Madre María de la Eucaristía, también religiosa de Jesús-María, nos ha dejado un sugerente retrato de la Madre Genoveva cuando al visitarla para obtener datos de su biografiada, se entrevistó con ella en Zaragoza. Reproducimos íntegras esas páginas preciosas, que tienen para nosotros un gran interés: |
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| «Hoy
mismo, 19 de noviembre de 1955, por especial providencia, y solicitud
de la Madre María Trinidad, he tenido la suerte de conocer a la
Fundadora de las Religiosas Angélicas. Abrigo la seguridad de haber
hablado con una santa. Y, sin embargo, ¡qué mujer tan humilde
y sencilla! Ni empaque, ni tono ordenancista. Todo es en ella una límpida
mirada y afable conversación. Es muy anciana ¡el 3
de enero de 1870!, nos grita sonriendo está completamente
sorda como respuesta a un interrogante que en nuestros ojos pudo
leer. Y, luego, añade que nació en Almenara (Castellón
de la Plana), que se quedó huérfana y pobre siendo muy niña,
que a los trece años de edad, luego de una caída tremenda,
le amputaron una pierna,«como entonces se hacía», o
sea, sin grandes miramientos, de manera que aún ahora, después
de tantísimo tiempo, le causa vivos dolores, sobre todo durante
la noche. Y todo esto lo cuenta con naturalidad, sin compadecerse, como
si quisiera deshacer con su llaneza el halo de vida extraordinaria que
rodea su nombre: ¡La Madre Genoveva Torres! «Me educaron en el asilo de «La Misericordia», de Valencia prosigue. Poquita instrucción pero muchos primores en la enseñanza del bordado». Habla después de los Padres de la Compañía de Jesús, y se enardece. Sus directores: el P. Ferrís, el P. Martín Sánchez, el P. Antonio Iñesta... |
La
Madre Genoveva nos interroga, a su vez. Un micrófono para nosotras
y un auricular para ella salvan las dificultades. |
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¿Cuáles
eran los temas preferidos en sus conversaciones? Hablábamos de todo. Ella me los consultaba todo: Sus deseos de fundar en Zaragoza, sus temores, sus dificultades, sus esperanzas. Era un alma de fe, de mucha oración. Y con un «¡Sagrado Corazón, en Vos confío!», lo arreglaba todo. Ella me repetía: como nos entendemos también... Y así, me contaba todos sus proyectos. Porque también era una mujer muy práctica, y muy buena administradora, al estilo de santa Teresa de Jesús. Yo aprendí mucho de ella en este terreno: la granja, los corrales, los huevos, la leche, la huerta... Entendía de todo esto y se fijaba mucho en todo lo que le parecía a propósito para el mejoramiento de sus casas. Me decía algunas veces: cuando yo me muera les dejaré piedras a mis religiosas, porque ahora todas las superioras me piden dinero para sus casa respectivas. Cuando veo carta con sello de caballito, me digo: ¡Adiós! Ya me escribe alguna que necesita dinero para hacer obras. Otra de nuestras conversaciones preferidas era la de los libros espirituales. Ella me preguntaba riéndose: ¿De dónde saca usted tantos libros y de lo mejor que se publica? Yo también me reía mucho, mientras ella seguía repitiendo: ¡Qué suerte! ¡Qué suerte! Ya les he dado mi opinión concreta sobre la Madre María de san Ignacio, y vuelvo a decir: Una Religiosa muy santa, unida a Dios, muy amante de su Instituto y conocedora a fondo de cada una de sus hijas espirituales. El retrato que la Reverendísima Madre Genoveva Torres, Fundadora de la Religiosas Angélicas, acaba de trazar en cuatro rasgos, es fidedigno. Y yo lo agradezco reverente porque sus pinceladas son también de mano de una gran santa.» |