:: Imágenes de la peregrinación…
 
 
 
 
SANTA GENOVEVA TORRES,
EN LA BASÍLICA VATICANA
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EN ESTE AÑO 2006 se conmemora el cincuenta aniversario del tránsito de Santa Genoveva Torres Morales (Zaragoza, 5 de enero de 1956). Nacida en Almenara, provincia de Castellón (3 de enero de 1870), la Fundadora de las Religiosas Angélicas adquirió gran popularidad por su audacia apostólica y bondad sin límites: lo que se llama «olor de santidad».
Sorprende que Genoveva, apoyada desde niña en sus muletas y luego conducida en su carrito de inválida, pudiera correr después de su muerte. Pasos de gigante son necesarios para que, en el escaso espacio de veinte años, su Causa de Canonización haya llegado a la meta. Todo fue rapidísimo: examen de escritos, proceso de virtudes heroicas, aprobación de los milagros requeridos. Lo mismo ocurre con la Congregación Religiosa por ella fundada: no ha llegado a ser centenaria y ya desarrolla su apostolado en España, Italia, México, Venezuela, la India.
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En San Pedro de Roma  
 
La Patriarcal Basílica Vaticana acoge en sus hornacinas las imágenes de los Santos más notables. Son las auténticas joyas de la Iglesia, signo elocuente de su maravillosa fecundidad. Al no quedar espacio dentro del templo para cobijar a todos la Santa Sede pensó ir llenando las hornacinas vacías del exterior.
Miguel Ángel, maestro genial del arte, tuvo la inspiración de dejar un número abundante de grandes nichos vacíos. El tiempo se iba a encargar de irlos completando con nuevas floraciones de Santos. Así, en nuestros días, se han ido colocando las imágenes de Santa Soledad Torres Acosta (Siervas de María), Santa María Josefa del Corazón de Jesús (Siervas de Jesús), San Josemaría Escrivá de Balaguer (Opus Dei), Santa Teresa de los Andes, Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars (Hermanitas de los Ancianos Desamparados), Santa Brígida, San Marcelino Champagnat (Maristas), etc. ¡El tiempo de la santidad no ha terminado!
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Santa Genoveva, también  
 
Las Religiosas Angélicas lo solicitaron y la petición fue acogida al momento por las autoridades vaticanas. Le fue asignada a Santa Genoveva una hornacina ubicada en el mismo ábside exterior de la Basílica, con vistas a los jardines por donde pasea el Papa.
Como autor de la escultura fue elegido un renombrado artista italiano, Alessandro Romano. Maravillosamente ha arrancado el secreto de un gran bloque de mármol blanco de Carrara, y ha aparecido Santa Genoveva llena de misericordia. Se inclina hacia una señora en soledad. Mide la estatua 5,45 metros de altura y pesa 45 toneladas. La colocación de tan gigantesca efigie se hizo con precisión milimétrica en la mañana del 28 de septiembre, quedando cubierta por un gran velo hasta la llegada del Santo Padre.
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La bendición de la imagen  
 

El 4 de octubre, antes de la audiencia general de los miércoles, Su Santidad Benedicto XVI bendijo la estatua. Venía desde Castelgandolfo y fue acogido con grandes aplausos. Fue recibido por los cardenales Eduardo Martínez Somalo, camarlengo de la Santa Iglesia Romana, y Francesco Marchisano, arcipreste de la Basílica Vaticana; los arzobispos Ángelo Comastri, vicario general del Papa para la Ciudad del Vaticano y Manuel Ureña Pastor, arzobispo de Zaragoza; los obispos Mauro Piazenza, presidente de las Comisiones pontificias para los bienes culturales de la Iglesia y de arqueología sacra; Vittorio Lanzani, delegado de la Fábrica de San Pedro; y Casimiro López Llorente, obispo de Segorbe-Castellón; el ministro consejero de la Embajada de España ante la Santa Sede, Luís Belzuz del Río, con su esposa; la Madre General de las Angélicas, Gabina Garrido Castroviejo y su Consejo General, otras autoridades eclesiásticas y civiles, y cerca de 700 peregrinos venidos de España y Roma.

Al final de la bendición, Su Santidad saludó a los fieles y autoridades; al escultor; al vicepostulador de la Causa y a algunos familiares de la Santa. Las Religiosas Angélicas le entregaron un donativo para obras de caridad y una imagen de plata de la Virgen del Pilar. Fue un acto emotivo dentro de su sencillez.
A continuación, y dentro de la Basílica por la amenaza de lluvia, se desarrolló un acto en el que intervinieron la Madre General; el escultor; el arzobispo de Zaragoza y el Cardenal Marchisano. El himno a Santa Genoveva resonó con fuerza en el gran templo de la cristiandad.
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Otros actos en Roma  
 

Por la tarde, tras una comida de fraternidad que reunió a autoridades y peregrinos, don Manuel Ureña presidió la concelebración eucarística en el altar de la Cátedra de San Pedro. Le acompañaban el señor obispo de Segorbe-Castellón y el vicepostulador de la Causa, juntamente con cerca de treinta sacerdotes. Predicó la homilía el señor Arzobispo de Zaragoza. La parte musical corrió a cargo de la Escolanía del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Al anochecer, este mismo coro de voces blancas ofreció un magnífico concierto en la Iglesia de San Ignacio, bajo la dirección de Gustavo Sánchez López y del organista Javier Martínez Carmena. Un enorme gentío abarrotaba el amplio templo y aplaudió con entusiasmo la actuación. El acto fue presentado por el vicepostulador de la Causa.
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Los peregrinos en Asís, Pisa y Florencia  
 

Después del tradicional recorrido por la Roma cristiana, la ciudad cuna de San Francisco fue escenario de nuevos actos en la gran Basílica y en la Porciúncula. Al día siguiente, en Florencia, la catedral de Nuestra Señora de las Flores acogió a la gran peregrinación en otra Misa vivida con fervor por todos. Y una excursión a Pisa puso punto final al apretado programa.

Queda en el Vaticano la preciosa imagen de Santa Genoveva, al lado del Papa y velando por todos nosotros. Sea ella, nuestra Madre y Fundadora, verdadero «Angel de la Soledad» en donde encontremos siempre el reflejo de la ternura de Dios, como la señaló Juan Pablo II en la Canonización.
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D. Mariano Mainar, Vicepostulador.

 
 
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