:: FIESTA LITÚRGICA…
:: Bendición del Papa
:: Tenía 86 años
:: La entrega
:: Testimonio del amor…
:: Piropos a Santa Genoveva…
 
Conferencia de Monseñor Demetrio Fernández,
Obispo de Tarazona.
Zaragoza, 3 de enero de 2006
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MUCHAS GRACIAS, MADRE GENERAL, por su presentación. Saludos a todos los presentes en esta conferencia, en la conmemoración gozosa de los cincuenta años de la muerte de Santa Genoveva. No soy especialista. He aceptado venir porque realmente soy devoto de la Madre Genoveva desde hace mucho tiempo, desde que la conocí. Después sentí la emoción, como tantos fieles de la Iglesia Universal, cuando en la Plaza de Colón fue canonizada.
Mons. Demetrio Fernández,
Obispo de Tarazona
He conocido de cerca de las Angélicas en su casa de Toledo, donde fui muchas veces a visitar a Don Marcelo. Ya el año pasado, en esta fiesta, me insistía la Superiora de Toledo que estuviera celebrándola allí. No pude por encontrarme en vísperas de mi ordenación episcopal. Pero luego, las Angélicas que son listas, ya desde las vísperas del Pilar, me comprometieron para esta fecha. Y aquí estoy con mucho gusto.
He venido como devoto y admirador de la Santa, para ayudar, si algo vale mi testimonio, a celebrar esta fiesta. Mañana, en la fiesta litúrgica, estará presente el Señor Arzobispo. Pero los santos se conocen ya por la víspera. Y así comienzo en la víspera hablando de Santa Genoveva.
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El testimonio de la Santa
Cuando me pidieron el título de esta charla, pensé que lo que más me impresiona de esta Santa es su testimonio. Sé que todos los santos son testigos de la virtud principal de la vida cristiana, que es la caridad. Pero a unos les toca ser testigos de ese amor en el claustro, en el silencio; a otros de múltiples maneras, porque en este campo místico de Cristo, que es la Iglesia, hay muchos miembros y cada uno tiene su función.
 
En Santa Genoveva veo como testimonio su amor que transforma. En primer lugar, a ella; en segundo lugar a nosotros. Esa transformación es la santidad a la que todos estamos llamados. El Papa Pablo VI dice en la Exhortación Apostólica “Evangelio Nuntiandi” que el hombre moderno escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan; o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio. San Pablo lo explica bien cuando invita a una vida pura y respetuosa para que, si alguno se muestra rebelde a la doctrina, sea ganado por la conducta.
 
La Madre Gabina Garrido, General de las Religiosas Angélicas, hace una breve presentación de la conferencia.
Será sobre todo mediante su conducta cómo la Iglesia evangelizará al Mundo. Es decir, mediante un testimonio vivo de fidelidad a Jesucristo, de pobreza y despego de los bienes materiales. De libertad frente a los poderes de este mundo; en una palabra, mediante un testimonio de santidad.
 
La Iglesia, hoy como ayer, tiene esta preciosa tarea, la de anunciar a los hombres la Buena Noticia, la que estos días de Navidad estamos celebrando, la que trajeron los ángeles del cielo: que Dios ama al hombre y tiene misericordia de él.
 
Dios busca al hombre, perdido desde el pecado original. Dios expresa ese amor hasta el extremo en su Hijo Jesucristo. El Hijo eterno de Dios se ha hecho hombre, se ha hecho Niño. Ha tomado carne, es decir, ha tomado lo más vil de nuestra propia existencia, y, al hacerse hombre, se ha unido de alguna manera a cada hombre, según la Gaudium et Spes nš 22. El Misterio de la Encarnación no se limita a la humanidad individual de Jesucristo: se prolonga de alguna manera en cada hombre.
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El testimonio de la Iglesia
 
Esa Buena noticia se prolonga en la Historia de la Iglesia, que es el Misterio de Dios en su Hijo y la acción del Espíritu Santo en la Historia. Es una buena noticia que el mundo está deseando escuchar, aunque parezca lo contrario.
 
No se trata de decir cosas ya dichas, que las sabemos de memoria. Se trata de ser personas que vivan de verdad eso que anuncian. En Santa Genoveva tenemos una persona que atrae por su testimonio. En Zaragoza, donde murió hace 50 años, en Valencia, donde fundó las Religiosas Angélicas, sigue llamando poderosamente la atención esta mujer sin letras, sin especiales conocimientos, pero con esa sabiduría que viene de lo alto. Así resulta una mujer que ha vivido en serio la vida cristiana. Testigo de un amor que transformó su vida y transforma la vida de quien se acerca a ella. Una Santa simpática y atrayente por su humildad, por su sencillez.
 
Al acercarnos a Santa Genoveva no sentimos ningún complejo, ni miedo, ni inferioridad. Es una mujer tan sencilla, que está al alcance de todos nosotros.
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Datos biográficos
 
Nació el 3 de enero de 1870, hace 136 años. Murió el 5 de enero, a los 86 años de edad. Su vida la conocemos todos. Por eso sólo me entretengo en algunos rasgos muy llamativos de cómo Dios prepara a una persona y la va conduciendo para hacerla testigo de su amor; de cómo ella secundó los pasos de Dios. De cómo nos enseña a descubrir la mano de Dios en cada momento de nuestra vida. Porque muchas veces nos suceden acontecimientos adversos o contrarios, y nos parece como que Dios no esté presente, nos haya abandonado.
Santa Genoveva.
Detalle del lienzo pintado por Don Carlos Herce.
Santa Genoveva, huérfana desde muy pequeña, tiene que sufrir a los 13 años la amputación de una pierna. Sus muletas serán parte esencial de su fisonomía. Son expresión de que la fuerza de Dios se manifiesta en su debilidad.
Después, de los 15 a los 24 años, está en la Casa de Misericordia, donde cuida, sobre todo, de su vida espiritual. Sus confesores, sus ejercicios de piedad, su oración son la formación que va adquiriendo. No me refiero a la formación intelectual o de títulos académicos, sino a la espiritual con los Padres Jesuitas que en aquel momento atendían a la Casa de Misericordia. De ellos fue tomando lo mejor que pudieron darle.
Más tarde, en 1911, cundo tiene 41 años de edad. Funda la Congregación de las Angélicas. Pero ya antes, durante un largo tiempo, ha buscado a los pobres. Se encuentra con aquéllas dos mujeres, Isabel y Amparo, que fueron para ella gran dificultad y purificación. Definitivamente se decide a la Fundación en Valencia, en 1911, y al año siguiente en Zaragoza, a los dos años en Madrid, y así sucesivamente.
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El sentido del sufrimiento
 
Me parece importante analizar o detenerme simplemente en el sufrimiento con el que esta mujer vivió toda su vida. Me sirve para ello un texto del Papa Benedicto XVI en la homilía de Navidad de este año. Para nuestra época, que busca librarse del sufrimiento al precio que sea, es importante ser testigos como Santa Genoveva que entran en el misterio del dolor, y entran con todo su ser y lo asimilan, lo entienden como algo que prolonga la Pasión y muerte de Cristo en la Cruz. Es una lección muy importante en Santa Genoveva, y fundamental en todo cristiano. Ante el sufrimiento, el hombre contemporáneo se escapa como puede. Normalmente escurren el hombro, porque repele a la naturaleza todo lo que sea contradicción, enfermedad, limitación, humillación.
 
Es admirable, sin embargo, cómo esta mujer ya de pequeña, y en su juventud y en toda su vida, verá el sufrimiento como un ingrediente esencial de la obra que Dios la confía realizar en el mundo. Por tanto, es un testigo privilegiado de cómo hay que encajar el sufrimiento: como una prolongación del sufrimiento de Cristo en la Cruz.
 
El cristianismo no es la religión del dolor, sino la religión que da sentido al dolor. Fuera de la luz que viene de Jesucristo, el sufrimiento nos aplasta, nos hace quejarnos de Dios, alejarnos de El. La pregunta es: ¿ por qué el dolor?. Hemos llegado así al punto central sobre el que me parece edifica su verdad más profunda. Pues Santa Genoveva es en esto Maestra de cómo el sufrimiento, recibido y vivido con amor, es un ingrediente que transforma la propia vida y la de los demás.
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Habla Benedicto XVI
 
El Papa Benedicto XVI, en su Discurso a la Curia Romana del pasado 22 de diciembre, recordando al Papa Juan Pablo II, ha subrayado precisamente esta lección que Juan Pablo II dio a toda la humanidad.. Recuerda cómo Juan Pablo II, después de recorrer todo el mundo, y hablar a todos los grupos de personas, y pronunciar miles de discursos que la Iglesia tardará en recoger y asimilar, nos dio una lección última sobre el tema del sufrimiento, cuando apareció como inválido en la enfermedad de los últimos meses y semanas de su vida. Lo recuerda el actual Papa en la ventana de su Palacio Apostólico dando la bendición con un ramo de olivo en las manos. Fue la más grande lección de cómo un hombre puede vivir el sufrimiento y vivirlo con amor.
Su Santidad, Benedicto XVI
Recuerda el Papa Benedicto XVI otras palabras de Juan Pablo II cuando se pregunta dónde está el límite del mal, ya que en todas partes va creciendo como un aluvión que nos invade y que nos puede asfixiar. ¿Dónde está el límite? ¿Dónde podremos poner un dique al mal que, como fruto del pecado, nos invade por todas partes?
Ese límite está en la Misericordia de Dios, que ha enviado a su Hijo sufriendo en su propio corazón las consecuencias de los pecados de todos los hombres. El límite está en ese Corazón de Jesucristo, corazón humano que es el corazón de la persona divina.
Por eso las Angélicas se llaman Hermanas del Sagrado Corazón .Pues en ese Corazónel sufrimiento se ha convertido en nuestro remedio. Como dice uno de los Prefacios de la Misa: «y de lo que era nuestra ruina, has hecho nuestro remedio…»
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El Corazón de Cristo
 
No tengáis miedo de tratar de corazón a corazón con Jesucristo. Para eso se ha hecho hombre, ha tomado un corazón humano como el nuestro, sensible a la alegría y a la tristeza, al amor, a la ternura. Semejante a nosotros en todo, menos en el pecado.
Vidriera con el Corazón de Jesús.
Santa Genoveva, al calor de ese Corazón, entendió su vida como una donación. No creamos que esto fuese solo la expresión de una época de la que hoy se pueda prescindir .No. Estamos tocando lo más nuclear del cristianismo: Es el Hijo de Dios que se ha hecho hombre con un corazón humano y que, por eso, se compadece de todos nosotros. Así, al acercarnos a El y poner nuestra cabeza sobre el costado de Cristo, como Juan en la última Cena, podremos entender el sentido de nuestro sufrimiento, el valor de nuestra vida y, de esta manera, convertirnos en instrumentos de ese amor de Dios para los demás, convertidos en testigos de un amor que transforma.
Esa es la perspectiva en que Genoveva es adelantada a su tiempo. Es decir, ha vivido con adelanto los problemas que hoy estamos viviendo.
Santa Genoveva puso en marcha un servicio lleno de amor, su Congregación Religiosa, saliendo al paso de necesidades que hoy vemos urgentísimas, como la atención a las personas solas. Un acompañamiento que es ser “ Ángeles de la Soledad” para dar sentido de felicidad a la vida
La Iglesia hoy nos pide a todos que seamos testigos de la caridad para transformar el mundo, poniendo nuestra imaginación al ser vicio de los que viven solos, como lo hizo Santa Genoveva. ¿A quién, sino a ella, se le pudo ocurrir irse a vivir con dos pobres mujeres, y después juntar a otras, para servirles y atenderles, de modo que se sintiesen queridas? No se le ocurre a nadie, porque es un negocio que no tiene futuro. Sólo se le ocurre al corazón que ama y que se siente amado por el Corazón de Cristo.
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Las nuevas pobrezas
 
Santa Genoveva vivió en una época en la que aparecían nuevas pobrezas y no sólo el hambre es pobreza, sino esas otras de las que gustaba mucho hablar a Juan Pablo II. Santa Genoveva es un caso típico de este adelantarse a su tiempo y poner en marcha un servicio de amor que, en el siglo XXI, en el que nos encontramos, se ha agrandado de tal manera que no está resuelto ni parece se pueda resolver fácilmente.
 
El Papa Juan Pablo II, en la «Novo Millenio ineunte», cuando habla de la caridad nos dice que la verdad sólo se hace carne cuando se convierte en caridad. Y ahí es donde la Iglesia —dice el Papa— verifica su fidelidad a Cristo, su Esposo. O dicho de otra manera: «Obras son amores, y no buenas razones…»
 
Don Mariano Mainar, Vicepostulador de la Causa de Canonización de Santa Genoveva, puso el broche final a la conferencia.
La Iglesia se juega hoy su credibilidad en esto. Somos depositarios de un tesoro precioso: la Buena Noticia, es decir, que el Hijo de Dios se ha hecho hombre. Somos depositarios de una herencia preciosa: veinte siglos de amor. No es una frase poética. Vayamos a la Historia y veamos como el amor de Jesucristo ha ido transformando el corazón de los apóstoles, el corazón de los Mártires, el corazón de tantos hombres y mujeres de todas las profesiones y circunstancias de la vida. Ese amor, esa historia de amor a lo largo de dos mil años, no hay institución que le pueda presentar, por mucho que hoy intenten denigrar y desprestigiar a la Iglesia, por mucho que se intente marginarla, sacarle sus trapos sucios para que todo el mundo la desprecie.
 
Una historia de veinte siglos de amor y fidelidad que nadie puede negar, por muchos pecados que haya acumulados en esa historia ¡Ha sido más grande el amor de Dios, su misericordia y perdón! ¡Ha brillado mucho más el amor de tantos Santos!
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¿Seremos capaces, hoy?
 
¿Seremos capaces hoy de dar una respuesta a las necesidades del mundo contemporáneo?
 
El Papa nos dice que hay que salir al paso de las nuevas pobrezas…Ahí es donde veo a Santa Genoveva como un gran ejemplo y estímulo.
 
Santa Genoveva, en el cincuenta aniversario de su muerte, es para nosotros un gran estímulo. Ocasión de imitarla para que, mirando a ella, descubramos que en medio de nuestras limitaciones y pobrezas, si nuestro corazón está transformado por el amor de Dios Misericordioso, seamos capaces de salir al paso del mal que hay en el mundo para vencerlo.
 
Así lo hizo Santa Genoveva. Así lo sigue realizando su Congregación de Religiosas Angélicas. Así debemos hacerlo todos nosotros.
 
Gracias.
 
 
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