






El Espíritu Santo, Señor y dador de Vida, impulsa con nuevo dinamismo a su «joven» Congregación Angélica hacia otros proyectos de Evangelización, puertas que se abren para ayudar, acoger y entregarse a los demás, a la vez que ella misma se enriquece, construyéndose en unidad, en ese intercambio de culturas, pensamientos y vivencias, pues «la comunión genera comunión y se configura esencialmente como comunión misionera».
¡Angélicas Misioneras! personas consagradas que están en misión, en virtud de su misma consagración! ¡Congregación abierta, sin fronteras!. Ángeles de la juventud, de la niñez, de la ancianidad, para ser el puente que conduce a Dios.
¡Angélicas Misioneras! Todas estamos llamadas a ser misioneras y a participar, con nuestro testimonio, en la construcción de un mundo donde la fraternidad y la esperanza sean vividas con naturalidad y verdad, y donde todos, como miembros de un mismo cuerpo Cristo, permanezcamos unidas a Él.
