| MADRE GENOVEVA TORRES Y SU OBRA |
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Iglesia parroquial |
Influirá decisivamente en su futuro, la muerte de sus padres, quedando huérfana a los ocho años, con su hermano José, por el fallecimiento de los otros cuatro. Comenzaba una nueva etapa para Genoveva. Hasta entonces acudía a la escuela, donde recibió una instrucción elemental como manifiestan sus escritos. Destacó especialmente en las labores de bordado. Convertida después en ama de casa hubo de dejar la escuela. Lo que ciertamente no abandonó nunca fue la catequesis parroquial. En aquella soledad, la lectura de algunos libros piadosos de su madre, la asistencia dominical a la catequesis y sus infantiles reflexiones le llevaron a sentir una fascinación por Dios y por hacer su voluntad. |
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AMPUTACIÓN DE SU PIERNA IZQUIERDA |
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Casa donde se le amputó la pierna izquierda. |
La pierna se cubrió de llagas y se habló de amputar. El hermano y familiares aceptaron la operación ya que era la única manera de localizar la gangrena. La operación se llevó a cabo y gracias a la intervención se salvó la vida de Genoveva. Fueron muchos los momentos en que el dolor llegó a cimas elevadísimas. Pero poco a poco fueron aliviándose sus dolores. Siempre, hasta su muerte a los 86 años de edad, se verá acompañada de sus inseparables muletas. |
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Habitación
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Le ocurrió una vez un caso curioso. "Como era costumbre en el pueblo cuando se acercaban las fiestas, las mujeres solían blanquear las fachadas y el interior de la vivienda. Ella no podía hacer menos. Sin pedir ayuda a nadie, fue y se compró cal para enjalbegar las paredes. Como puede se sube a una silla y empieza a blanquear el techo. Oye que llaman a la puerta. ¡Entre! le dice al visitante, sin bajarse de donde estaba. Cual no sería su sorpresa al ver que entra un sacerdote, amigo de la familia, que venía a verla. Se queda éste espantado al darse cuenta del peligro que corría la muchacha si por acaso se cayera de la silla. ¿Cómo haces eso? le dice. Porque quiero tener la cocina limpia, le contesta ella; y lo hago también porque el jornal de una persona me llevaría seis reales o dos pesetas. Se compadeció el sacerdote y se las dio, pero no sin antes advertirle: bájate en seguida y haz que otra persona termine el trabajo. Se bajó Genoveva y cuando se despidieron, viendo que ya tenía el trabajo medio hecho, lo terminó por su cuenta. Cogió el dinero y se lo dio a unos pobres que sabía lo necesitaban". Acababa apenas de cumplir los quince años y ya aparentaba ser una mujer seria y responsable. Fuera de su casa y de la atención a su hermano, nada contaba para ella. Si estaba sola se dedicaba a rezar y a leer libros espirituales que habían quedado de su madre. Fue en 1885 cuando tuvo una caída fulminante; el cuerpo se le llenó de llagas y no podía, sino a base de fuertes dolores, hacer el más mínimo movimiento. Tuvo que guardar otra vez cama. Su hermano se había vuelto a casar y a la nueva esposa no le gustaba tenerla en casa y menos cuidar de una invalida. |
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EN EL ASILO "CASA DE MISERICORDIA" |
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Por circunstancias familiares fue internada en el orfanato "Casa de Misericordia" de Valencia, regentada por las Carmelitas de la Caridad. Esta etapa en la Casas de la Misericordia iba a suponer un importante progreso en su vida espiritual. Llegaba allí con un importante bagaje interior, aunque poco ilustrado. Sentía una especial devoción a la Eucaristía, al Sagrado Corazón, a la Virgen María y los Santos Ángeles. El sufrimiento marcó con fuerza los primeros quince años de la vida de Genoveva. Las personas que siguieron de cerca el mal de su pierna testimoniaron como aquella niña, en medio de sus dolores se acordaba de Jesús Crucificado y todo lo ofrecía por la salvación de los pecadores. Había calado hondo en el misterio del dolor y del sufrimiento humano. |
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BUSCANDO LA VOLUNTAD DE DIOS |
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Intuyó un acuciante problema que aquejaba a la mujer de comienzos de nuestro siglo XX: la soledad. Situación dolorosa, difícil y delicada de tantas señoras que se quedaban sin hogar, bien por fallecimiento del esposo o matrimonio de los hijos; o de aquellas otras que, al perder su familia, quedaban en abandono ante una sociedad que las ignora y las minusvalora. Deja el orfanato y comienza a vivir con dos compañeras: Isabel y Amparo que se iban a convertir en una pesada cruz para Genoveva, ayudándose para su sustento del trabajo de costura, y alimentando su espíritu con actos de piedad en común, sobre todo con la adoración a Jesús Eucaristía. |
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FUNDACIÓN DE LA CONGREGACIÓN |
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Madre Genoveva con la primera comunidad. |
Desde su salida de la Casa de Misericordia en 1894 hasta 1911, la vida de Genoveva se podría comparar a una peregrinación por el desierto en busca de la voluntad de Dios. El 2 de febrero de 1911 se inaguró la primera casa en Valencia con cuatro residentes. Genoveva, que fue nombrada Directora de la Casa, se sentía un estorbo que debía desaparecer para que fructificara la Obra, sentimiento continuo a lo largo de su vida, porque según ella se necesitaba "un gigante de mujer con corazón de hombre". Paulatinamente crecen las fundaciones, al ritmo que las vocaciones van surgiendo. A partir de diciembre de 1912 visten con hábito característico. En 1915 comienzan a consagrarse a Dios con votos privados. Se habían elaborado unos Estatutos conteniendo el núcleo de lo que sería el futuro Instituto Religioso. El 5 de diciembre de 1925 se promulgaba el Decreto por el que la Sociedad Angélica quedaba erigida en Instituto religioso diocesano, y el 18 de diciembre el Arzobispo de Zaragoza recibía personalmente la profesión religiosa de Genoveva y de sus 18 compañeras. Dos días después es nombrada Madre General del Instituto, con sede Generalicia en Zaragoza. |
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ENTRAÑAS DE IGLESIA EN UNA OBRA QUE NO CESA |
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Genoveva Torres, con el primer hábito que vistió en 1912 |
En la Casa de Valencia pudieron dar protección a otras personas, no sólo a miembros de Congregaciones religiosas, sino también a grupos de seglares, pudiendo incluso tener el Santísimo Sacramento. La Madre Genoveva nos enseña a tener corazón abierto para todas las personas y actividades de la Iglesia. Acabada la guerra, la Madre Genoveva animó a sus Hijas para recuperar las Casas perdidas durante el conflicto, y así, al poco tiempo ya estaban funcionando de nuevo las seis Casas de la Sociedad Angélica, aunque con bastantes dificultades. A pesar de su avanzada edad, la Obra de la Madre Genoveva no cesaba. Su actitud de servicio a los demás no envejecía, porque el amor es más fuerte que la enfermedad y la muerte. La Madre Genoveva pasaba sus años con una actitud de servicio, no sólo hacia las mujeres solas, sino también hacia las Religiosas Angélicas de las que era Madre General. Si Cristo se había hecho servidor de los hombres, ella no concebía otra forma de seguimiento que la la imitación de esa actitud del Señor. |
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UNA VIDA QUE SE TRANSFORMA |
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Lienzo que podemos contemplar en la capilla donde reposan los restos de la Madre. |
En el cuarto Capítulo General de 1954, Dios retiraba de sus manos lo que un día le había confiado. Al igual que supo gastar su energía para poner en marcha y extender el Instituto Religioso, ahora supo convertirse en religiosa respetuosa y obediente a la Madre General. Durante el año 1955 sus fuerzas se debilitaron notablemente. A primeros de diciembre su estado se agravó. Sólo el día de la Inmaculada pudo asistir a Misa. Durante la Navidad empeoró y el día 30 sufrió un ataque de apoplejia. Se le administró la Unción de Enfermos. Se repuso y exclamo: "Hágase, Señor, vuestra santa voluntad". Del 3 al 4 de enero su estado empeoró y a las nueve de la mañana del día 5 la Madre Genoveva entró en estado de coma. Esa misma tarde del día 5 de Enero de 1956 en la Casa Generalicia de Zaragoza, la Madre Genoveva deja este mundo para encontrar a su Señor. La noticia corrió por la ciudad y se formaron largas filas ante su cuerpo expuesto para rezar y encomendarse a la Madre, pasar por sus manos objetos piadosos y darle el último adiós. La consideraban como una verdadera santa. Los restos mortales de la Madre Fundadora de las Religiosas Angélicas fueron depositados en una cripta que se construyó bajo el altar mayor de la Casa Generalicia. En diciembre de 1994, y como acto preliminar a su beatificación, los restos de la Madre Genoveva fueron trasladados a la nueva capilla donde reposan bajo su altar y la cual puede ser visitada por cuantas personas lo deseen. |
| El amor todo lo vence. Procuremos que el amor de Dios prenda en nuestros corazones, no un amor aparente, sino un amor sincero. |
| Madre Genoveva. |
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Si deseas conocer más sobre la fascinante vida de la Madre Genoveva te invitamos a que leas alguno de los libros que de ella se han escrito y disfrutarás de una lectura que te inspirará una gran paz interior y mucho amor. |
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